COMO CUIDAR TU VELA
Una vela bien cuidada dura más, huele mejor y te acompaña durante más momentos.
Sigue estos pequeños rituales:
La primera encendida, la más importante.
Deja la vela encendida hasta que toda la superficie de cera se haya derretido por completo. Esto evita que se forme un “túnel” y garantiza que aproveches cada gramo hasta el final.
Corta la mecha antes de cada uso.
Recorta la mecha de algodón a unos 5 mm antes de volver a encenderla. La llama será más limpia, sin humo negro y con mejor aroma.
El tiempo justo, ni más ni menos.
No la dejes encendida más de 3-4 horas seguidas. Tu vela —y tu nariz— lo agradecerán.
Dale una segunda vida.
Cuando la cera se termine, limpia tu tarro de resina con agua templada y jabón. Es una pieza artesanal única: úsala como joyero, maceta para una suculenta o para guardar lo que más quieras.
Los protectores del embalaje también cuidan el planeta.
Están hechos de almidón de maíz, son 100% biodegradables y compostables. Ponlos bajo el grifo y mira cómo desaparecen sin dejar rastro. Magia limpia.